miércoles, 9 de mayo de 2018

"Paralelos urbanos" de Reo y Xavier Meade


"Paralelos urbanos"

Del 18 de mayo al 11 de junio de 2018

Inauguración: Viernes 18 de mayo a las 20:00h.



Reo y Xavier Meade “Paralelos urbanos”



Existe un tipo de creación artística de definido compromiso social. En esa  línea, motu propio, se encuentran los hermanos Reo y  Xavier  Meade.  Ambos artistas, en su recorrido por diversos países de diversos continentes, han centrado su esfuerzo creativo en recopilar las imágenes que aparecen  en los muros de las calles y en los lugares más variopintos del mundo. Para ellos la técnica  fotográfica es un componente medial de la expresión artística y funciona como crónica visual de una  política y de una economía globalizada que es tratada desde la ironía, el rechazo y la crítica. De este modo su obra  fotográfica deja al descubierto los clisés ideológicos  de la sociedad contemporánea.

La disposición de esta colección, estructurada siguiendo una estrategia combinatoria entre las ciudades que recorrieron, permite contemplarla comparando los puntos reivindicativos del debate social actual. El street art, el graffiti, el cartel,  póster  o collage callejero con  sus múltiples variantes, les sirven de inspiración para enfocar y detener la cámara. En sus encuadres resaltan  composiciones plásticas con  juegos cromáticos, dibujos, figuras  y palabras donde planea el encuentro entre el individuo y la colectividad en su defensa de los derechos humanos. 

Temas candentes como la ausencia de libertad, la opresión patriarcal o la sostenibilidad del planeta, se dejan ver en las paredes y rincones de ciudades como Oaxaca, Amsterdam, San Francisco, Melbourne, Mahabalipuran, El Cairo, Orán,  Valencia, Coimbra, Dakar, Berlín y otras  muchas más. 

El mismo  proceso de apropiación de la obra de otros artistas, resulta ser el mejor logro del testimonio fotográfico de esta exposición consiguiendo inmortalizar con la cámara un arte en esencia efímero. Por este motivo concurren al menos tres miradas: la del creador urbano, la del fotógrafo y la del espectador. De ahí que gran parte de mérito de los hermanos Meade resida en haber hecho de la fotografía una herramienta artística al auxilio de las poéticas participativas con las que el street art interpela al público viandante.

Se trata pues de una exposición de gran implicación social que deja constancia de cómo el arte reivindicativo emerge a diario, espontáneo y libre, en medio del espacio público y de los  itinerarios  cotidianos.


Amparo Zacarés – Universitat Jaume I – UJI
Associació Valenciana de Crítics d´Art - AVCA


miércoles, 11 de abril de 2018

"Fernweh" de Renato Manzoni


"Fernweh"

Del 13 de abril al 13 de mayo de 2018

Inauguración: Viernes 13 de abril a las 20:00h.





Renato Manzoni “Fernweh”


La pintura paisajista goza de una larga tradición en la historia del arte, tanto en Occidente como en Oriente. Árboles y plantas decoraron ya algunas casas de Pompeya  con  las  más diversas  alusiones simbólicas. Pero sería en los siglos XIV y XV cuando el arte del paisaje resurgiría en Italia y Francia. Fueron  aquellos pintores del Renacimiento quienes instalaron a sus personajes sobre paisajes de fondo, como en el caso de Mantegna, Carpaccio, Ghirlandaio o Gozoli.

Si nos hemos remontado al pasado es porque en la obra de Renato Manzoni, con un tratamiento puramente digital, se da la integración de un motivo natural dentro de una perspectiva arquitectónica, con la que antaño  consiguieron interesantes efectos ópticos los paisajistas modernos.

Insertadas en esa atmósfera pictórica, sus pinturas digitales incluyen un sentimiento de aire libre, de naturaleza pura y de luz con una fuerza lírica renovada. No por casualidad titula su exposición Fernweh que es un término alemán con el que se alude a un sentimiento de nostalgia por un lugar en el que no se ha estado nunca, que se sabe está lejos y que se desea conocer. En este sentido el artista nos recuerda que nuestra historia, como urbanitas que somos, es el relato de la pérdida de contacto con la Naturaleza a la que no dejamos  de añorar y de lamentar su ausencia. 

Su dilatada trayectoria profesional, que data de principios de los años setenta del siglo pasado en el ámbito de la vanguardia catalana del arte y que discurre a nivel internacional por diversos países, incluye las tendencias de un arte conceptual, abstracto y  simbólico con matices de op-art.

En la exposición que nos ocupa, el autor trata el objeto artístico de forma digital mediante computación gráfica, produciendo pinturas virtuales  mediante softwares con los que procesa el dibujo y las gamas de color. Algunas de sus composiciones, trabajadas con  parámetros técnicos y cálculos matemáticos, contienen un efecto plástico de profundidad y proyección en un determinado punto de fuga. De este modo la perspectiva forma parte de la representación ecléctica con la que trata el  paisaje, logrando mostrar artísticamente la dialéctica naturaleza/ciudad que caracteriza la realidad humana actual. La correspondencia simbólica de esa ausencia hace que su obra pueda considerarse tanto una experiencia artística como una crónica de nuestra época en la que predominan las  nuevas tecnologías y las plataformas digitales.

En definitiva, la fuerza evocadora de los paisajes digitales de Renato Manzoni contiene de manera elocuente ese sentimiento de extrañamiento de la Naturaleza que nos define como urbanitas y  que, cada vez más, se percibe  al deambular por las metrópolis  contemporáneas.




Amparo Zacarés – Universitat Jaume I – UJI
Associació Valenciana de Crítics d´Art - AVCA

domingo, 18 de febrero de 2018

"Silent Seas" de Ernesto Morales


"Silent Seas"

Del 23 de febrero al 23 de marzo de 2018

Inauguración: Viernes 23 de febrero a las 20:00h.





Ernesto Morales“Silent Seas”

La interdependencia de lo visto y de quien lo ve, surge de un tipo fructífero de colaboración entre lo sentido y lo percibido. Al menos eso ocurre cuando el estro creativo del artista convierte las formas complejas y variadas de lo visible en algo digno de ser visto. Esa intención, de fuerte acento en la obra de Ernesto Morales, es el resultado de la receptividad con la que articula anhelos, deseos y emociones en el mar silencioso de la memoria.

De una reconocida trayectoria internacional, su pintura retoma el imaginario colectivo de la trashumancia y del trasiego en una migración continua. Desarrolla de forma plástica esta temática desplegando el color como reclamo de lo emotivo y lo sensitivo. La fuerza cromática que contienen sus creaciones permite reconocer el oleaje que producen los recuerdos en su aparecer y desaparecer diario. El color es un fenómeno óptico pero es también un lugar para la imaginación humana. Por ello el artista utiliza cantidades seriales de color donde redunda la tensión del movimiento constante en una plasticidad de excepcional emoción. En sus composiciones predomina el color del mar por ser el color del viaje y de la ensoñación.

Para esta exposición que presenta en la Galería O+O, su pintura se concentra técnicamente en contornos geométricos de sutil sencillez, donde sobresalen tonos azules y blancos, como una forma de energía silente. Todo fluye, como dijo Heráclito en los inicios del pensamiento, todo está en movimiento, todo deja de ser y en ese vaivén los pinceles, la mano, el corazón y el ojo del artista intenta captar la visión de lo que fue y que, al dejar de ser, permanece en el olvido del que hay que rescatarlo. A esa profundidad abisal del mar de la memoria se acerca el artista para hacer visible la nostalgia de reposo que sentimos en un mundo donde deambulamos sin brújula, como esos animales que pinta y que navegan sin cesar.

Al disponer los elementos geométricos combinando formas abstractas y figurativas, consigue una armonía rítmica con la que representa la dimensión colectiva de una psiquis común que quiere llegar a Itaca y donde Ulises somos todos. Sin duda las composiciones de Ernesto Morales tienen el halo de reminiscencia estética con la que evoca la configuración originaria del océano a donde llegan los recuerdos.


Amparo Zacarés – Universitat Jaume I – UJI

Associació Valenciana de Crítics d´Art - AVCA

miércoles, 10 de enero de 2018

"Espacio líquido" de Inés Ramseyer



"Espacio líquido"

Del 19 de Enero al 18 de Febrero de 2018

Inauguración: Viernes 19 de Enero a las 20:00h.






Inés Ramseyer
“Espacio Líquido”



Inés Ramseyer Dayer es arquitecta y fotógrafa. Esto es importante, porque ella misma dice que “Mi formación de arquitecta condiciona mi visión de las cualidades del espacio y de las diferentes escalas. Entiendo que tanto la arquitectura como la fotografía usan recursos parecidos para construir espacios: trabajan con la luz y las sombras”. Yo no soy arquitecto ni fotógrafo, así que daré por buena esta comparación; no obstante, creo que su faceta fotográfica, que es la que nos ocupa, tiene el interés que otorga la libertad del no condicionamiento a la funcionalidad que debe atribuirse a la arquitectura.
La obra fotográfica permite a Ramseyer ser más experimental, no ser tan objetiva, ser concreta y a la vez conceptual. Creo que lo más interesante se su obra está en la representación de una imagen que no tiene una conexión inmediata con el objeto y, por tanto, se aleja del mundo tangible. Sin duda existe una referencia (identificable casi siempre) a un fragmento del mundo natural, pero creando un escenario deliberadamente organizado, una mezcla original de forma, color y luz diseñada para marcar una separación entre el objeto y su contexto.
Cualquier cosa, en la mirada creativa de Ramseyer, puede ser transformada en una versión abstracta de sí misma. El encuadre, el uso del macro o el ángulo único elegido, hacen que la imagen se convierta en un patrón abstracto. Y esta perspectiva no objetiva, que es lo que me resulta más motivador, invita al espectador a hacer su propia interpretación del tema.
Supongo que en esta libre interpretación podemos establecer una serie de paralelismos con la obra de Zygmunt Bauman, a la que la autora se refiere en el título de la exposición: Espacio Líquido. He de confesar que, del mismo modo que la obra de Ramseyer me provocó cierta pulsión escritora (que fue el motivo para aceptar la propuesta de Enriqueta Hueso de redactar estas líneas), nunca me ha gustado del todo la línea argumentativa de Bauman, un tipo (en paz descanse) que los últimos años estuvo deprimiéndonos con una sola obra sobre el cambio de estado de la modernidad.
Personalmente (una cosa no quita la otra), estoy de acuerdo con que la obra de Bauman es indispensable para entender el devenir de la sociedad actual. Ha sido una de las voces más críticas con la sociedad posmoderna, la cultura del envoltorio o a la extrema ductilidad del concepto de verdad y mentira histórica, en una orwelliana vuelta de tuerca intrahistórica.
Lo que no significa que me guste todo lo que dice. Evidentemente, la sociedad ya no es la que conocimos hace escásamente 25 años. Antes los conceptos eran sólidos, piedras angulares que incluso asfixiaban a los individuos en su firmeza. Hoy todo es líquido, en una evolución positiva en tanto su aplicación a la preservación de los derechos individuales de las personas, pero a costa de una enorme indiferencia e indefinición entre todos nosotros. Según Bauman no es sólido absolutamente nada. Ni siquiera la ideología. Todo se desmorona hoy exactamente igual que las moléculas del agua que, en cascada, buscan adaptarse al nuevo recipiente cuando se vierten desde una jarra. Permítanme que yo sí crea aún que existe solidez en ciertos valores. Pero eso es otro tema.
Entiendo que las formas se disuelven en la fotografía de Ramseyer con la levedad del capital, y que su interpretación queda en el aire, como en el aire quedan disueltas también las viejas instituciones y reglas orden-constitutivas de las que hablaba el sociólogo polaco. Entiendo también que hay que ver estas fotografías sin las coordinadas fijas, condenados a una búsqueda individual entre las identidades y normas fluidas.
Bauman describe una sociedad líquida, insegura, sin estabilidad, que no sabe cómo puede terminar debido a sus constantes cambios y mareas que la alteran. Ciertamente, la interpretación de las fotografías es un poco así.
Yo hubiera preferido a Pierre Bourdieu, Richard Sennett o Ulrich Beck, incluso a Italo Calvino, Milan Kundera o Josif Brodski. Bauman me produce una sensación de inmovilidad, su diagnosis es densa y no deja mucho espacio para la actividad; no nos ofrece ningún mensaje esperanzador; no hay promesas alentadoras; no hay predicciones fáciles; no hay recetas cómodas.  Sin embargo, en la fotografía de Ramseyer me parece que el mundo puede ser otro e incluso mejor.
Eso sí, lo que más me gusta de Bauman es lo que más me gusta de Ramseyer, pues ambos registran la atmósfera vaporosa en que flotan nuestras vidas perdidas.

  Joan Feliu – Universitat Jaume I - UJI